Fanfic: Cada momento. Capítulo 4 (por gaarayyo)

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CADA MOMENTO
Por: gaarayyo.

“Cada momento”
Capitulo 4: Animal Instinct.

Muchas gracias a todos por sus comentarios, Yuzuki Izumi y arehi14 ambas son geniales y me alegra que esta historia haya sido de su agrado.
……..
Poco a poco las gotas comenzaron a caer, estaban sincronizadas caía una y después otra, el viento hacia ruidos fuertes y escalofriantes, hace algunos minutos apenas había llegado al vigesimoctavo piso y al parecer nadie conocía a la pequeña; hasta que en el segundo pasillo la anciana de la puerta tres le ayudo inmediatamente al reconocer a la niña, camino tan solo dos puertas mas para llegar a la que suponía era la correcta. Toco suavemente la puerta y espero unos segundos a que abrieran, enfrente del pelirrojo estaba la joven que había visto antes, rubia y con ojos azules que ahora brillaban con intensidad.
: ¡Annie! –gritó mientras abrazaba a la pequeña que aun estaba en los brazos del joven- Lo siento, me deje llevar –se disculpa mirando el suelo sonrojada.
Gaara: No hay problema, pero deberías cuidar mejor a tu hermanita –dice bajando a Annie.
: Lo siento, de verdad y muchas gracias por haberla traído hasta acá –toma la mano de Annie.
Gaara: De nada, ahora me retiro –se da la vuelta, pero el brazo de la chica lo detiene.
: No puedes irte así, afuera esta una tempestad horrible, aunque si vives en este edificio claro puedes hacerlo.
Annie: Gary no vive aquí, se mojara si se va –dice acercándose a él.
Gaara: Discúlpenme pero es que alguien me está esperando y no puedo quedarme.
: Tiene razón Annie, el no puede quedarse su novia lo espera.
Gaara: No tengo novia, pero debo irme rápido.

Lo que parecía una simple llovizna se había convertido en una terrible tempestad, sin anunciarlo un trueno ensordecedor se hizo escuchar seguido de la caída de un rayo que ilumino todo el lugar. Annie por instinto junto a su hermana se abrazaron del joven.
: Lo ves, no puedes irte así, afuera el tiempo es peor que aquí y no quiero que te vayas a enfermar- dice soltándose del pelirrojo.
Annie: Gary te necesito, los truenos me asustan –le mira suplicante haciendo que este acceda con un simple movimiento de cabeza.
La rubia abre completamente la puerta permitiéndole el paso al joven, al estar dentro los tres la cierra con una leve sonrisa le indica donde sentarse y al hacerlo inmediatamente Annie se sienta alado suyo tomándole el brazo entre sus pequeñas manitas. No había tema de conversación así que todo era silencioso y aburrido, Annie se estaba quedando dormida y su hermana al notar esto la tomo en brazos y la llevo a dormir.
Era un apartamento grande y lujoso, los sillones afelpados eran suaves y reconfortantes a diferencia del duro sillón azul en el que había pasado la noche. No podía creerlo pero pensaba que a cada segundo la lluvia se volvía más fuerte, por alguna razón sentía que estaba haciendo algo mal, no paraba de pensar en la posibilidad de que si alguien descubría quien era podía traerle serios problemas o al menos eso creía después de que Ariasu le intentaba ayudar para mantenerlo encubierto. No entendía por qué, pero empezaba a ponerse nervioso de que tal vez si la chica rubia lo reconocía pasara algo malo.
Salió del cuarto de Annie y observo al pelirrojo sentado con la mirada seria, se le dibujo una sonrisa en el rostro mientras se acercaba a el por detrás, al estar lo suficientemente cerca poso su cara alado de la del pelirrojo.
: Gary, ¿quieres tomar algo caliente? –dice en un tono algo suave provocando que el voltee y ambos estén cara a cara, solo separados por algunos centímetros.
Gaara: Mi nombre es Gaara, pero Annie me llama Gary –dice cortante mientras voltea hacia otro lado.
: Que extraño pero bonito nombre tienes, el mío es Evelyn –dice sentándose alado del joven.
Gaara: Mira espero comprendas, pero debo irme de inmediato –estaba a punto de pararse cuando el teléfono suena.
Evelyn: Espera contestare y ahorita vuelvo, no te vayas por favor –corre en busca del teléfono dejando solo al pelirrojo.
Gaara: “No puedo quedarme aquí, Ariasu debe estar afuera mojándose, a menos que haya regresado a su casa, debo irme rápido si estoy más tiempo aquí podría reconocerme; me tengo que ir, no importa que siga lloviendo, esta chica es insistente debo hacer algo para irme lo más pronto posible”-pensaba hasta que la joven apareció con dos tazas de café y después de colocarlas en la mesa, se sentó muy junto a él.
Evelyn: Oye Gaara, y ¿En qué escuela estudias? –pregunto intentando hacer que el joven se quedara más tiempo.
Gaara: Discúlpame, pero se me hace tarde –dijo decidido mientras se levantaba y caminaba hacia la puerta.
Evelyn: No te vayas, por favor –dijo algo desesperada ante la acción del joven.
Gaara solamente abrió la puerta y salió del apartamento sin si quiera mirar atrás.
Evelyn: ¡Gaara! –gritó inútilmente al pelirrojo que no pretendía detenerse.
Llevaba algo de camino por los pasillos del edificio, de nuevo se había encontrado con la puerta metálica que no tenía picaporte, a la cual llamaba “revelador”. Se quedo parado unos segundos y antes de que se fuera, una señora de la tercera edad se acerco a él sin prestarle atención y oprimió un botón que tenía dibujada una flecha; la anciana se percato de la presencia del pelirrojo.
: Disculpe jovencito, usted ¿subirá o bajará? –le pregunto la señora con tono amable.
Gaara: Bajare –dice al captar la pregunta de la anciana.
En pocos segundos la puerta del “revelador” se había abierto y la señora de gris melena extendió su mano señalándole al pelirrojo que entrara, ambos entraron en el. Gaara no sabía qué hacer, puesto que nunca en su vida había entrado en algo como eso; entonces la señora de mayor edad, oprimió una especie de botón que tenía escrito: Lobby. Casi al instante de haber hecho aquello una pequeña turbulencia se sintió, provocando un leve nerviosismo en el joven. El viaje en el “revelador” no duro mucho tiempo, después de poco tiempo las puertas ya se habían abierto, ambos salieron y aunque la señora de la tercera edad no pronuncio nada durante el viaje ni cuando este acabo, solo abrió su paraguas y se giro a dedicarle una sonrisa al joven, para después marcharse de ahí.
¿Qué debía hacer ahora? ¿A dónde debía ir? Ya estaba listo para aventurarse en la tremenda lluvia y en la desconocida ciudad, agradecía no tener por mientras el escudo de arena, por que cuando apenas tocara el agua, su cuerpo estaría completamente cubierto de lodo. Corría intensamente entre las gotas que caían sin cesar, los fuertes estruendos que se escuchaban no le impedían seguir, ni siquiera cuando el cielo se iluminaba dejando caer un que otro rayo; llego al lugar en el que se había encontrado con Annie, subió todos los escalones y se dio cuenta que el lugar estaba cerrado, recordó que antes comieron en un lugar cercano ahí, nuevamente se aventuro con precaución en la fuerte lluvia; sabia perfecto que caminaron por toda la acera después de haber comido y así fue como llegaron al Banco.
Repasaba con la mirada cada lugar por el que pasaba, hasta que por fin encontró el restaurante, el cual parecía que estaba abierto así que decidió entrar. Ahí estaba el señor que los había atendido en la mañana cuando almorzaron, tenía una escoba entre sus manos, mientras que uno de sus empleados volteaba las sillas y las colocaba sobre la mesa.
: Lo siento, pero ya cerramos –dice acercándose al joven Sabaku no.
Gaara: No planeaba comer algo, solo necesito su ayuda con algo –dice amablemente.
: En ese caso, ¿En qué puedo ayudarlo?
Gaara: ¿Recuerda que esta mañana vine aquí con una amiga?
: ¿Cómo no olvidarlo? Eres el único pelirrojo que ah venido por aquí –dice sonriendo.
Gaara: ¿Usted conoce a la chica con la qué vine?
: Si, pero si no la conocías ¿Por qué comiste con ella? –pregunta confundido.
Gaara: Solo quiero saber donde vive –dice con semblante serio.
: Mira niño, Ariasu es una dulce chica y no quiero que la lastimes o la acoses como esos tontos que preguntan por ella –decía mientras agitaba su escoba algo enfadado.
Gaara: Yo no soy como los demás –dice mirando al señor con honestidad.
El pelirrojo no sabía nada acerca de aquellos otros que solían invadir la privacidad de Ariasu, pero algo en el hizo aquel señor le ayudara con su problema, acababa de salir de aquel confortable lugar y ahora seguía las indicaciones que le habían sido brindadas por el hombre del restaurante; ese era el edificio al que tenía que entrar y estaba justo alado de él, pero antes de llegar a la puerta paró en seco y recordó el callejón por el que ahora caminaba.
……
Un fuerte rayo había caído muy cerca de ahí, provocando un gran estruendo desmesurado que se hizo escuchar por todo el edificio, la lista de reproducción había terminado hace poco y lo que acababa de suceder la despertó súbitamente. Sus ojos estaban algo irritados, retiro los auriculares de sus oídos mientras se quedaba boca arriba sobre su cama. No quería levantarse, prefería quedarse acostada todo lo que restaba del día, ahora más que nunca amaba escuchar la lluvia caer; todo estaba tranquilo y de nuevo sus ojos comenzaron a cerrarse, pero entonces escucho un ruido que ocasiono que la pelinegra se levantara tan velozmente como pudo.
Las piernas le temblaban, se había escondido detrás de un buro que estaba cerca de la ventana, no sabía qué hacer puesto que le aterraba pensar que algo malo le pasaría y tendría una muerte trágica, se desangraría en el piso de su propio cuarto con una navaja incrustada en su cuello mientras que el asesino escapaba con todo el dinero que había encontrado o al menos eso era lo que su imaginación le planteaba en la cabeza.
Se levanto pensando que solo era una tontería pensar eso, comenzó a reírse cuando el ruido se escucho cada vez más cerca y más fuerte, la tensión era pesada y el sudor en sus mejillas no ayudaba en nada, el corazón le latía agitado; pareciera que en cualquier momento se le fuera a salir, escucho claramente como alguien había entrado, trago saliva y apretó el puño con nerviosismo. Sentía que debía abultarse más para que el delincuente no fuera a encontrarla, sabía que no tenía el valor suficiente como para confrontarlo, pero un amargo recuerdo vino a su mente llenándola de enojo, salió gritando instintivamente y al brindarle un puñetazo al delincuente, algo la detuvo, había cerrado sus ojos esperando el contacto del golpe y al abrirlos aquella cosa la atrajo hacia sí, cerro nuevamente los ojos ante el fuerte forcejeo ya que ella no se dejo halar tan fácilmente, cuando se detuvo abrió los ojos y se encontró con quien menos pensaba.
Ariasu: ¿Gaara? –dijo inocentemente.
Gaara: ¿Estás bien? –dice mencionando lo antes ocurrido.
Ariasu: ¡Gaara! –dijo alegremente abrazándolo.
De nuevo un estruendoso rayo ilumino el cielo sorprendiendo a la joven quien apretó más al pelirrojo.
Ariasu: Lo siento, pero ese rayo me agarro desprevenida –dice sonriendo.
Gaara: Ariasu yo…veras, si te preocupaste por no verme, lo lamento.
Ariasu: Si me preocupe por no verte, pero no tienes por qué pedir perdón, el punto es que ya estás aquí –dice dejando una pequeña pausa- y que estas mojado.
Gaara: ¿Te moje? –dice quitándose su chaqueta rojiza.
Ariasu: Si algo, deberías de quitarte la ropa y darte una ducha, porque si no te puedes resfriar –se queda un momento pensando- mientras tanto yo iré a comprarte un poco de ropa para que te puedas poner.
Luego de unos minutos ya estaba en la ducha, sentía como el agua fría caía sobre su piel suave y blanca, solo pensaba en todo lo que ha pasado desde que conoció a Ariasu y seguía intentando pensar en qué hacer para volver a su lugar de origen, mientras continuaba aseándose escucho la voz de Ariasu anunciando su llegada.
Después de cerrar la puerta de la habitación coloco en el sillón azul las cosas que había comprado para el Kazekage, estaba exhausta ya que el impermeable era útil pero no impedía del todo que se mojara. Las botas que llevaba puestas goteaban debido al agua que estaba ahora dentro de ellas, con sumo cuidado se las quito, y luego las sostuvo en el aire para inspeccionarlas y darse cuenta por donde les había entrado el agua, les dio miles de vueltas sin obtener resultado, hasta que observo que ambas tenían una abertura pequeña en la parte posterior donde se ubicaba el cierre; ante lo que había descubierto sonrió un poco antes de que el sonido del abrirse y cerrarse de la puerta del baño llamara su atención.
Volteo inmediatamente encontrándose con el pelirrojo que traía puesto tan solo una toalla enredada en la cintura, observo como algunas delicadas gotas caían por su pecho en cámara lenta, estaba casi desnudo si no fuera por la toalla verde que tenia, sus ojos se abrieron de par en par dejando caer de sus manos las botas negras, trago un poco de saliva mientras sentía un calor interno dentro de sí. Ella estaba más ligada por Sasuke Uchiha pero no podía creer lo que estaba viendo, en realidad esto rebasaba todos los límites, el joven se había dado cuenta de que lo estaba mirando y ella pensó que en cualquier momento sus piernas harían que se cayera, pero no fue así.
Ariasu: etto…Gaara la ropa que compre para ti esta en el sillón –dice con un leve color carmesí en su mejillas – yo estaré afuera esperando a que termines de vestirte.
Estaba sentada en el piso, recargada de la puerta blanca de su habitación jugaba con sus dedos y pensaba en que no sería nada fácil ver a Gaara semidesnudo todos los días, ante aquel pensamiento soltó una leve risa, sin importar que sus demás compañeros pasaran y la tomaran a loca. Escucho como alguien tocaba la puerta del otro lado, esa era señal de que el joven había terminado de vestirse.
Al abrir la puerta se encontró con un renovado joven, que ahora en lugar de usar la chaqueta rojiza que tria antes puesta, vestía con una camiseta verde de manga larga y un pantalón de tela negra. Esos tonos le quedaban a la perfección y al saber que había acertado con las combinaciones correctas la ojiverde se sintió orgullosa de sí misma.
Ariasu: ¿Y bien? –pregunto intrigada ante el silencio del muchacho.
Gaara: Elegiste buenos colores, me gusta –dice mirando su camisa.
Ariasu: Gracias, puedes dejar las bolsas con ropa sobre esa mesa –dice señalando una mesa de color verde suave, que se encontraba alado del armario –bueno tu ya tuviste tu tiempo para asearte, ahora es mi turno.
Después de que ella se marchase al cuarto de baño, el joven Sabaku estaba nuevamente solo, a diferencia de tantas veces que pensaba en lo mismo ahora era diferente, al parecer esa ducha de agua tibia había surtido efecto y se sentía más relajado. Estaba sentado en el sillón azul observando detalladamente todo el lugar, hasta que unos pequeños retratos ubicados en un librero que estaba valgan la redundancia, colmado de libros. Se acerco y tomo uno de estos sosteniéndolo durante unos segundos, en el apreciaba a una pelinegra de escasa edad sonriendo con los ojos brillantes a causa de los últimos rayos que el sol emitía.
Dejo este retrato en su lugar y tomo otro, en el podía ver a una chica de rojos cabellos ondulados con una sonrisa destellante, rodeaba con el brazo a una chica de pelo negro y lacio un poco debajo de los hombros, poseía unos ojos verdes y al parecer de alguna forma no representaba mucha emoción. En la foto había un corto escrito que decía:
“Aun cuando no sonrías no significa, que no seas feliz por dentro” T.K.M Ari.
Atte: Kazu.
¿Quién era kazu? Y porque le dedicaba esas palabras a quien obviamente era Ariasu, pensaba el pelirrojo que en un movimiento rápido tomo la otra foto donde se encontraba la pequeña y sostuvo a ambas juntas una con la otra. No creía que la niña de la otra foto fuera la misma que se encontraba abrazada de aquella joven, eran muy distintas había algo que no estaba igual y fue rápido en notarlo, la actitud que reflejaban no era la misma.
Decidió mejor dejar ambas fotos en su lugar, pero cuando coloco la segunda y un papel doblado de color gris escapo de detrás de la foto, dejándose caer en el suelo. Levanto aquello y lo extendió encontrándose con una horrorosa imagen.
Gaara: “¿Qué fue lo que paso?” –se pregunto mentalmente el muchacho.
Ariasu: Ya termine de…-no termino su frase por que inmediatamente percibió lo que Gaara tenía en sus manos -¿Gaara donde tomaste eso? –dice con una voz entrecortada.
Gaara: Yo, lo siento –decía intentando arreglar el estado de la morocha, ya que sus ojos se habían vuelto cristalinos.
Ariasu: No importa, ¿Lo leíste verdad? –dice bajando la mirada mientras toma el en sus manos el papel gris.
Gaara: Si, no era mi intención.
La joven se sienta en el sillón azul y observa con tristeza aquella imagen, no se percata de cuando el pelirrojo se sienta a su lado.
Gaara: Creo que yo no sé nada de ti –dictando esas palabras hace reaccionar a la ojiverde.
Ariasu: Veras yo… –dice jugueteando con sus dedos –de acuerdo es hora de que sepas todo sobre mí.
…………
Hasta aquí termina el cuarto capítulo, lo siento de verdad que últimamente estoy muy ocupada con la escuela y apenas escribo. No se preocupen intentare actualizar más rápido. Se aceptan comentarios y sugerencias. Si tienes alguna duda con los títulos estos se asignan así: Un capitulo de algún tipo de momento y otro es el nombre de alguna canción.

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2 Respuestas a Fanfic: Cada momento. Capítulo 4 (por gaarayyo)

  1. Yuzuki Izumi dijo:

    >_< arIgAtOu gOzaimAz pOor lA dedIkatOriA, k hIztOoriA tAn inkReiblE sIguE asI hAcez un exElEnt trAbAjOo

  2. ame dijo:

    oo..que lindo esta¡¡¡
    n.n

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