Fanfic: El hombre sin sueños (por Romi)

Share Button

Romi nos manda los primeros capítulos de su fanfic. A disfrutar con la lectura! 😉

 

El hombre sin sueños.

 

PREFACIO: La dama.

En ese momento, donde nada más se encontraban ella y sus curvas encajando perfectamente en el espacio que llenaba la música, mi mente se abría paso a un universo donde no existían los límites terrenales, y ella apacible con sus ojos cerrados danzaba en el vacío; donde nada podía tocarla.

El encuentro.

Tal vez mi padre tenía razón, no era el modelo a seguir de kunoichi, tampoco el de mujer. Con 20 años, no estar interesada en crear lazos con un equipo shinobi, o con un amante que me otorgue una línea sucesoria digna del clan Jikimioto, no me convertía en lo que la sociedad esperaba de mí. Pero era una mujer de principios. Que mi objetivo no fuera el que mi padre tenía planeado para mí, no significa que no posea un sueño, una meta. Mis puños se tensaban cada vez que mis pensamientos se paseaban por ese rincón de mi mente.

Haber abandonado mi clan tan reservado y unirme a las fuerzas especiales ANBU, casi me había costado ser considerada un renegado. La acusación de traición a mi clan y varios meses de duda por fin dieron como resultado la aceptación de que, a pesar de no seguir la tradición de mi gente, la seguridad de la aldea era mi mayor prioridad. Otros acontecimientos me enseñaron que las venganzas son cosas de niños. Sin embargo si pudiera asesinar a aquellos que me dejaron doscientos diecisiete azotes en la espalda en un sótano a las espaldas de toda una aldea, lo haría.

“Los jutsu secretos de mi familia no pueden irse contenidos en el cuerpo de una adolescente mal criada”; eso me había dicho mi padre, maldiciendo los hábitos liberales que mi madre me había inculcado. Verlo desde mi ventana, de la mano de mi pequeña hermana, me ponía los nervios de punta, corrompería los sueños de esa inocente niña haciendo su alma jirones, como lo había hecho conmigo.

El estallido del cristal en mi mano me arrancó violentamente de mis cavilaciones. Juntaría los cristales del vaso, víctima de mi carácter, más tarde.

Antes de llegar al umbral de la sala sentí la presencia de alguien tras la puerta, no recibía visitas, así que ya sabía que debía hacer.

_Me presentaré en un instante. – Desapareciendo entonces el intruso, vestí el uniforme y oculté mi identidad, dirigiéndome hacia la oficina del Kazekage.

_Presentándome Kazekage-sama – Sentí su mirada vacía posarse sobre mí, ese niño tenía una presencia fría y distante, y los rastros de sufrimiento se surcaban en su expresión inerte. Pertenecer a este círculo tenía requisitos especiales y uno de ellos era ser desdichado al parecer.

_Ha habido rumores de que un espía se ha infiltrado en la biblioteca oculta del señor del viento, sabes que ahí se encuentran los libros de jutsu prohibidos que debido a recientes ataques han tenido que ser trasladados, estos libros llevan miles de años sellados por sus respectivos clanes, y si llegasen a manos del enemigo, sería un desastre. Ya sabes cuál es tu misión. Pensé que para esta misión no era adecuado enviar un equipo, te escojo a ti, porque eres el único capaz de utilizar un shutsu imperceptible. Tu misión es secreta, debido a que está prohibido entrar en batalla dentro del castillo del señor feudal: eres un asesino silente, sé profesional. Puedes irte. – Sus órdenes eran concisas y firmes. Era un líder que no perdía tiempo en las formalidades. Una persona de pocas palabras.

Levanté mi mirada instintivamente, y por un lapso de tiempo casi imperceptible mis ojos fueron absorbidos por sus pupilas vacías. Entonces vi cosas, cosas que nunca habría querido ver, vi un niño, el espacio era negro, vacío, el estaba solo y llorando, su pequeño rostro se incorporó del escondite entre sus rodillas, y su mirada estaba anegada en resignación, su rostro, estaba manchado de sangre. Entonces algo me expulsó, como una barrera devolviéndome a la realidad. Un frío corrió por mi espalda, y no tardé en abandonar el lugar con esa imagen como un flash invadiendo mi mente. Un Jinchūriki, ese era el rumor, el sacrificio humano de un niño, que oscilaba entre la monstruosidad de su poder y la utilidad del control del mismo. Mis puños se tensaron y avancé más rápido conteniendo mi ira. Sentí pena por él.

Misión cumplida.

No sé hasta qué punto esta misión había sido un mal chiste, habiendo liberado el sello de control mental bajo el que estaba el hijo del señor feudal, regresaba a la aldea con la mala espina de que el enemigo era demasiado astuto como para infiltrar un espía con recuerdos auténticos de quien lo enviaba, presentía que su intención era mantenerse en el anonimato hasta conseguir lo que pretendía, el asunto era, ¿Qué era lo que quería?

~Flashback~

Acaricié el rostro del tierno infante de actitud extraña, con el objetivo de descubrir qué le afligía y utilicé mi Jutsu de transmisión sensorial para adentrarme en su cuerpo y saber a través de sus sentidos y pensamientos lo que había visto. Me topé con un muro gigante en su mente, y en el centro un sello, no tardé en descubrir de que se trataba.

_Reportándome señor.- Dije frente al niño-hombre. Él me inquietaba.

_ ¿Dos días?- Preguntó inexpresivo, sin rodeos.

_Al momento de llegar, fue posible detectar el origen de los rumores; el hijo menor de a familia principal estaba bajo un jutsu de control mental, sé, mi trabajo no es averiguar la raíz del problema, pero pude ver en su mente que el niño nunca se encontró con la persona que ejecutó el sello sobre él, al menos nunca notó tal movimiento.- Su cuerpo se tensó al escuchar atroces noticias, la seguridad de la familia feudal era más frágil de lo que él creía.

_ ¿Cuál es tu consejo?- ¿Me hablaba a mi?

Me incorporé lentamente, definitivamente era de mí de quien esperaba una respuesta. Se veía curioso, con una chispa en su mirada que no pude entender.

_Kazekage-sama mi deber es cumplir sus órdenes, con todo respeto, darle mi consejo es saltar los límites que mi rol instala.- Ese chico me ponía nerviosa.

_ A veces los límites deben saltarse, cuando se trata de procurar por la seguridad de aquellos que significan el equilibrio de nuestro país, los límites están más allá de tu rol, Sara.- No pude evitar levantar mi mirada sorprendida, manteniendo mi postura entonces, obedecí.

_Mi consejo es enviar un equipo con la misión de proteger el castillo de intrusos y mantenerse cerca del señor feudal y su familia, la amenaza puede estar dentro, como para que alguien ejerciera un jutsu de control mental sin que fuera notado siquiera por la victima.- Su rostro se endureció.

_Eso es lo que se hará entonces, ve a descansar. Buen trabajo.- Al retirarme sentí que esa conversación había ido más allá de lo normal, tal vez porque sus pensamientos estaban en otra parte al momento de mi reporte, no lo sé.

~.~

Esa noche no podía dormir la imagen de ese niño entorpecía mis pensamientos, me invadía la angustia cada vez que su mirada me atravesaba en los recuerdos como un sablazo de ilusiones rotas. Sus lágrimas mezcladas con la sangre, su llanto silencioso, escondiéndose en el infinito, su silueta alejándose en el vacío. Ese niño, no había elegido esa vida.

Mi terquedad y altanería, habían hecho que sin dudarlo persiguiera esta vida, mis elecciones aunque inexpertas habían sido mías y de nadie más. Mi camino ninja lo había trazado a mi manera y mis seres más queridos se habían quedado atrás. Porque no estaba dispuesta a arriesgar su integridad por mis sueños, mi querer se había quedado con ellos, congelado en el pasado.

Sin embargo el ser tan frágil que esos ojos vacíos escondían, había despertado en mí la duda. Me llevaba a cuestionarme hacia donde iba la gente, como era posible que su vida haya sido marcada desde el momento de su concepción. Una vida solitaria, sin amigos, imaginé las noches que la soledad había azotado su corazón y las veces que la ausencia del calor de un amigo o el de una madre habían dejado una marca imborrable en la vida de Gaara. El mismo que hoy, sólo, abandonando sus rencores a quienes lo habían condenado, se había dispuesto a protegerlos, esforzándose por conseguir la aceptación de las personas. Me cuestionaba si esas personas valían verdaderamente todo ese empeño.

Algo de él inevitablemente había quedado en mí, suponía que durante mi graduación, cuando aún no podía controlar este maldito poder, al estrechar su mano, nuestras vidas se habían conectado para siempre.

Una lágrima brotó y se deslizó por mi mejilla, reconfortándome el corazón que se acongojaba por el sufrimiento de otro ser. Uno que yo nunca comprendería a pesar de mi propio sufrimiento. Ese sufrimiento superaba las escalas de lo humano. Los pensamientos nocturnos habían instalado en mi pecho un dolor profundo, necesitaba esconderlo en alguna parte, que alguien me abrazara y me dijera que todo podía cambiar, que la maldad en las personas algún día desaparecería y que en su lugar nacería un sentimiento profundo de unión y fraternidad, sin que fuera necesario el sacrificio humano a tal escala.

El reproductor de música fue mi único consuelo, y sobre las notas de un piano entonces, decidí bailar; como cuando era niña y me escondía en alguna parte donde no me vieran, en donde bailaba de un lado a otro, dejando todo lo malo atrás, llenándome de pensamientos vacíos.

El Hombre sin sueños. Cap 3 El avistamiento: POV Gaara.

El insomnio era recurrente, algunas noches las preocupaciones que este rango conllevaba eran devastadoras. No era posible que la familia del señor feudal fuera atacada tan directamente, la seguridad del castillo era casi impenetrable. Inmediatamente después de recibir el reporte decidí seguir el consejo de Sara. Esa kunoichi tenía una capacidad casi inentendible, gracias a esa capacidad el total de sus misiones era completamente exitoso.

Me acerqué a la ventana, miré la luna y luego bajé mi mirada hacia la ventosa aldea, todo parecía tranquilo, las familias descansaban en sus hogares, bajo el abrigo de un hogar, me preguntaba cómo se sentiría ser parte de uno. Eso no era posible, mi objetivo luego de ser nombrado Hokage, era asistir las dificultades de esta aldea, ante todo, y protegerla a toda costa. En mi vida había aprendido a dejar los sentimientos humanos a un lado para afrontar el día a día y la vida que me había tocado. Mi lado humano no era estable, con el Bijū en mi interior, sentía que si de repente quitaba esa coraza, dejaría de ser en esencia, la persona que se esperaba de mí.

Un sonido me despertó repentinamente de mi ensoñación. Era el sonido de un piano, busqué con la mirada la procedencia del mismo y en efecto, se trataba de la misma kunoichi que esta tarde se había reportado en mi oficina.

Observé por la ventana hacia su habitación y la vi bailando con templanza. A lo único que pude atinar en ese momento es en quedarme observándola absorto. Era como si su cuerpo fuera de cristal, y sus torneadas piernas los pilares de tan delicada estructura.

Su vestido de gasa, descansaba de a ratos en sus muslos cuando se detenía, dejándolos entrever, provocando que mi respiración se agitara, al volver a sus puntas de pie, el aire se torneaba en su cuerpo y volvía a animar sus vuelos. Su silueta luminosa y fina, la ensombrecía la luna, que le observaba desde la ventana, casi diciendo que apreciaba su danza; le regalaba con su manto de plata, paz y armonía al espectáculo.

En ella todo colisionaba violentamente y se deslizaba por su cintura hacia el piso como una brisa suave. Un huracán de movimientos leves, una sensación tibia en el estómago, su plenitud me completaba.

Se paseaba con naturalidad de un lado a otro del salón, entre colores y sonidos movía sus brazos con gracia y su rostro serio, inmutable.

En ese momento, donde nada más se encontraban ella y sus curvas encajando perfectamente en el espacio que llenaba la música, mi mente se abría paso a un universo donde no existían los límites terrenales, y ella apacible con sus ojos cerrados danzaba en el vacío; donde nada podía tocarla.

Toda ella era poesía.

La significación tan acertada de su nombre, sus ojos profundos, sus rizos suaves recogidos en un moño, dejando ver su rostro acorazonado y blanco como la nieve, sus manos y sus dedos casi interminables y huesudos, parecían bailar como dos pájaros en un idilio.

Con sus pestañas infinitas barría los recuerdos que ennegrecían mis noches. Nada de eso podía alcanzar mi alma, que se amparaba en el manto cálido de sus colores ¿Qué tenía esa chica?  Su energía vital era casi tangible, aún a la distancia observando sin que ella lo notara, las sensaciones me quemaban el pecho, eran tan intensas que en mi mente adquirían colores.

Fue la primera vez que la vi. Nos habíamos cruzado ya en mi oficina. Pero en ese momento lo que vi atravesó mis ojos y se hundió en mi alma; rompiendo algo en lo profundo de mi ser.

El pasado

Desperté dormida sobre el suelo, el aroma a madera y la frescura de la mañana me envolvieron de forma agradable e inspirando profundo me puse de pie. Recordé que dos días atrás había probado mi último bocado, y mi estómago crujió dolorosamente. Iría a la zona comercial y tal vez pasaría por algún lugar a comer frijoles dulces, sentía un profundo deseo de comer ese plato. Mi humor era óptimo, me sentía enérgica.

No me caracterizo por ser una persona que se deje consumir por el dolor y viva su vida recluida del mundo, pero había días que mis recuerdos, o los de otros, me afectaban. Me hacía bien eliminar esa sensación desagradable de estar desmoronándome. Un baño caliente lo hacía todo mejor. Vestí con un vestido púrpura, por encima de mi rodilla, me solté el cabello y decidí aprovechar en soledad mí tiempo libre, al fin y al cabo la ciudad estaba en festividades: los exámenes Chunnin habían sido un éxito, pues todos los candidatos habían sido graduados, definitivamente las nuevas generaciones presagiaban un período de gran prosperidad.

Al llegar a mi lugar favorito, tomé una mesa al fondo en donde pudiese observar con mayor perspectiva el desfile de bienvenida que se desarrollaba en la calle principal. Observé a siete jóvenes Chunnin en el centro de la atención, recordando entonces la ceremonia de mi graduación Jōnin, cuando tenía su edad.

~Flashback~

Luego de ser autorizada para la evaluación de mis destrezas por el Kazekage fui expulsada de mi clan, debido a que está prohibido que las mujeres asciendan en su rango como shinobi para utilizar sus habilidades en combate. Entonces me fue otorgado el título de Jōnin, bajo la mirada de odio del clan Jikimioto. Sin embargo días después fui citada por el mismo Kazekage con la propuesta de unirme a las Fuerzas Especiales ANBU bajo sus órdenes directas. Mis metas estaban así de cerca y no podía rechazar la oportunidad de cumplir mis sueños. Fue entonces cuando por primera vez desde la muerte de mi madre me vi obligada a tener contacto físico con alguien: Gaara estiró su mano a modo de saludo, fue ahí que sin poder dominar completamente mi Kekkei Genkai, nuestras vidas se conectaron para siempre; mis células se transfirieron a su cuerpo inevitablemente y no logré recuperarlas. Hasta la muerte de uno de los dos, sus pensamientos llegarían a mí cada vez que sus ojos se cruzaran con los míos.

Había recordado esto hace cinco días, cuando mantuve contacto visual con el por un segundo; era la única persona que había tocado en ese entonces, cuando mi herencia genética aún actuaba involuntariamente. Ese niño desamparado que había visto, llegó a mí a través de mis células conectadas con las suyas; su sufrimiento me atravesó como una imagen horrible.

Vagando por mis recuerdos, el sol comenzó a descender  hacia la tarde, era buen momento para visitar las aguas termales.

Dejando el barullo atrás caminé hacia los baños. Últimamente las cosas habían ido muy bien para mí, pero había algo que me inquietaba; no podía alejar de mi mente a Gaara ¿Qué estría haciendo?, tal vez si… ¿Funcionaría? ¡NO! No puedo hacerlo, sería faltar el respeto al mismo Kazekage. Bueno… solamente sería un inofensivo hormigueo en su espalda…

Hice algo, de lo que pronto me arrepentiría.

Entrada etiquetada como . Enlace permanente.

Una respuesta a Fanfic: El hombre sin sueños (por Romi)

  1. Gaari Alice dijo:

    *0* Me gusta. ¡¡Sigue así!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*