Fanfic: El hombre sin sueños. Cap 5 y 6 (por Romi)

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Capitulo anterior… POV Sara

Al finalizar el desfile de celebración por los nuevos Chunnin…

¿Qué estaría haciendo él?

_ ¡Jutsu de transmisión sensorial! – Enuncié concentrando mi mente.

            Hice algo, de lo que pronto me arrepentiría.

 

El reencuentro: POV Gaara.

Al finalizar la ceremonia de bienvenida para los nuevos Chunnin, la tarde comenzaba a extender su manto sobre la aldea. Regresaba a mi oficina a continuar con el extenso papeleo que aún quedaba por delante, lo aborrecía solo de pensar en ello. De camino al edificio principal, sentí un impulso repentino de tomarme el resto del día, debido a que no había surgido ningún tipo de emergencia, algunas misiones podían esperar para ser asignadas, las de rango D y C eran problema de Temari y Kankuro.

No suelo postergar mi trabajo, ya que es la razón de mi existencia, cada día de mi vida lo dedicaba a trabajar por las personas que habían puesto su confianza en mí y esto me completaba, me recordaba que aún estaba vivo. Ese día, el recuerdo de la noche anterior removió sensaciones extrañas en mi vientre, se extendían intensamente por todo mi cuerpo, me sentí un infante. Me sorprendí pensando en ella, mordiendo mi labio inferior en un gesto nervioso. No podía negar que estimulaba mi curiosidad saber de su paradero.

Una fuerza superior elevó mi mano izquierda y otra voluntad en mí generó mi tercer ojo. Alcanzado por la necesidad de verla, dejé que me controlara esa nueva fuerza que había despertado en lo profundo de mi ser, elevé mi ojo y pude vislumbrar una chica caminando por la calle principal en sentido contrario al bullicio de la gente. Aturdido y agitado, comencé a correr en su dirección, no tenía duda de que era ella: ese cabello azabache extendiéndose por su angosta espalda, su paso firme y la curva pronunciada de su cintura, confirmaban que ella era la chica que estaba buscando, sin embargo se veía más fresca y alegre que la noche anterior pero igualmente mágica y suave.

No entendía por qué, de repente me había vuelto tan detallista, me detenía a mirar cada fragmento de lo que me rodeaba y sentía como si cada persona, cada lugar, cada fenómeno de la naturaleza encerrara dentro una historia, una que se había escrito en el viento y que allí se guardaría en la eternidad. Y cuando la veía a ella, el mundo parecía detenerse a observarla moverse con tanta delicadeza, como si pudiera romperse, o desvanecerse como la niebla en cualquier instante, tal cual una ilusión. Sentía que la historia que quería para mí, apenas había comenzado.

Sin darme cuenta me acerqué peligrosamente a la chica, no quería que notara mi presencia, sería bochornoso que me descubriera espiándola como si fuera un bandido, lo podría considerar una bajeza de mi parte, sin duda lo era.

De repente detuvo su caminar y se dispuso a hacer una posición de manos, ¿me habría descubierto?

_ ¡Jutsu de transmisión sensorial! – Dijo rápidamente bajando su cabeza.

¿Acaso estaba espiando a alguien también? De forma injustificada me invadió una devastadora decepción, me dispuse a volver a mis labores avergonzado por mis acciones, le interesaba alguien más, debí suponerlo. Entonces comencé a sentir un hormigueo intenso en mi espalda, ¿qué me sucedía?, ¿acaso era alguna sensación nueva? ¡NO! Bueno ¡SI! Maldición, me espiaba a mí y me descubriría espiándola.

Era ese jutsu de transmisión de los sentidos, que le permitía ver y espiar lo que percibía el enemigo, causándole apenas un hormigueo en la espalda. ¡Me lo estaba haciendo a mí! No sabía si me sentía alegre o decepcionado de mi mismo, ambas cosas tal vez.

A mis espaldas escuché un sofoco de sorpresa, jadeó intensamente para y luego sentí un golpe sordo, como si algo se estampara sobre el camino polvoroso. Yo me quedé allí simplemente petrificado, como un poste, deseé ser un poste, nadie sabría que estoy ahí. Cuando consideraba seriamente suicidarme con la arena de mi calabaza, escuché su voz suave, casi imperceptible.

_Como lo siento, lo siento, lo siento, juro que no sé que me pasó, por favor, repórtame, expúlsame de la aldea, no sabrás jamás de mí, por favor mátame, no sé, saca el Shukaku y que me entierre en el fondo del desierto… – Sus balbuceos cada vez eran más ridículos, no pude evitar que se me escapara una sonrisa al voltear y observarla con ambas rodillas sobre el suelo y su rostro apoyado en sus manos en posición de alabanza, esa chica era un caso, me enloquecía.

Incorporó su rostro y me observó con sus ojos tiernos, llenos de angustia, el rubor en sus mejillas le daban el aspecto de un cachorrito, uno muy sensual dado que desde esta posición pude ver su escote, mi rostro hirvió de repente y la vergüenza me obligó a bajar la cabeza.

_Supongo que también debería disculparme, así que estamos a mano – Murmuré, aclarándome la garganta.

_Haré lo que quieras, maldición, eres el Kazekage, que te haya espiado debe ser considerado un crimen, por favor dime qué puedo hacer por ti – De repente una idea siniestra invadió mi mente, ¿aceptaría? Mis manos transpiraban, así que decidí esconderlas cruzando mis brazos.

_ Utilizar un Jutsu y meterte en mi cuerpo no fue la mejor forma de conocernos, por supuesto – Ella volvió a bajar su sonrojado rostro, parecía mortificada. Me sentí un ser perverso.

_ Podría acompañarte a donde te dirigías para conocernos como lo hace la gente normal. – Traté de poner mi expresión más indiferente, no solía ser una persona extrovertida, pero tal vez después de esto ella no me miraría jamás el rostro, tal vez hasta le aplicara pegamento a su máscara. No quería perder la oportunidad de causar una buena impresión en ella. Me mordí el lado interior de la mejilla ansioso, ¿Me botaría? Sería mi primer rechazo.

Nuevamente, no pude evitar sentirme ridículamente infantil.

 

POV Sara.

¿Me había invitado a salir?

~Flashback~

_ Podría acompañarte a donde te dirigías para conocernos como lo hace la gente normal. – Dijo tensando las comisuras de su boca, mirando hacia otro lado, inmutable.

_Es que… no lo sé. – No podía decirle que me dirigía a los baños termales, a demás de entrometida, también me convertiría en una arrojada, sin duda sonaría como una propuesta indecente.

Escuché su corazón acelerarse ante mi respuesta, sin demorar estiró su mano en un gesto de ayuda. Estiré mi mano y tomé la suya, al tocar su mano sentí una descarga sacudir mi cuerpo su piel era áspera y fría al parecer nunca se quitaba el escudo de arena. Intenté disimular la conmoción del contacto físicp pero no pude evitar cruzarme con su mirada, esperaba encontrarme con un rostro serio e impenetrable, sin embargo en su expresión pude ver la de un ser cálido, su semblante serio no podía esconder sus ojos aguamarina que ya no estaban congelados, en ellos había una chispa cristalina que parecía querer cautivarme, exitosamente. Tal vez postergaría mis planes y dejaría los prejuicios de ser vista con el Kazekage para después. Me sentía curiosa, como una la niña revoltosa y chillona que creí muerta en mí hace ya mucho tiempo. Presentía que sería un día muy inusual.

_Simplemente me dirigía a las afueras de la ciudad  por un paseo, Kazekage-sama tal vez sus deberes son demasiados como para dedicarle tiempo a tan insípida actividad – No podía olvidar mi posición ante él, era mi superior.

Noté que nuestras manos aún continuaban unidas, al intentar deshacerme de tal unión su mano se deslizó hacia mi antebrazo y con un suave apretón me acercó peligrosamente a su cuerpo. El aire abandonó mis pulmones violentamente y la sensación de su mano tibia causó que me ruborizara. El aroma de la arena caliente mezclado con un perfume particular y agradable invadió mis sentidos y cerré los ojos de forma inconsciente.

_ Te agradecería si no te movieras de esa posición, mi hermana está justo detrás de ti, buscándome – Resonó en su voz como una orden monótona, tal vez intentando no sonar como un niño.  Me fue imposible contener la risita histérica, se estaba escondiendo. Parecíamos adolescentes al comportarnos de tales formas; en mí afloraban pensamientos y sensaciones inusuales cada vez que nos encontrábamos. Una de ellas fue el impulso de tomarlo por los hombros y camuflarnos en la tierra hasta un lugar donde nadie pudiese vernos. Sus ojos de sorpresa al resurgir en las afueras de la aldea no me extrañaron, sin previo aviso, nuevamente, había utilizado un Jutsu sobre él; tal vez después de hoy si tenía suerte de conseguir una segunda cita, sería en la cárcel.

Comenzamos  a caminar silenciosamente por el árido desierto; el cielo se tornó púrpura, indicando que la noche estaba al venir, mientras las primeras estrellas comenzaban a asomar en el firmamento, el lugar guardaba una belleza particular, tenía una aire místico que envolvía mis sentidos de forma agradable. Vagando por mis pensamientos, encantada, no pude evitar mirarle con una sonrisa boba en mi cara, al percatarme de su mirada sobre mi cambié mi rostro drásticamente, pero un sonrojo violento azotó calurosamente mis mejillas.

Su silencio era tal, que si no pudiera escuchar el latido de su corazón pensaría que estaba sola, caminaba a mi lado con parsimonia, con la serenidad y el paso felino que lo caracterizaba. Cuando estaba a punto de comenzar una conversación que no resultara incómoda, él decidió hacer totalmente lo contrario:

_ ¿Por qué? – Su pregunta pareció espesar el aire a nuestro alrededor.

_Digo… ¿qué es lo que podría interesarte de mí como para querer espiarme? – De verdad, podría ser un excelente líder para este país y las fuerzas aliadas, pero sus habilidades sociales estaban en el borde del abismo, a punto de suicidarse.

_ Con todo el respeto que te mereces, Kazekage-sama… – Fui interrumpida.

_Gaara, ese es mi nombre, el tuyo es Sara, ¿Verdad? – Quería que lo llamase por su nombre, sin embargo no quitaba ese maldito cónico sombrero de su cabezota.

_Sara Jikimioto en efecto, del Clan Jikimioto, bah… ex integrante de dicho clan – no pude evitar recordarlo, con mis cicatrices haciendo eco a esas memorias.

_ Bien, ¿puedo recibir mi respuesta? – No habría forma de disuadirlo.

_ Pido mis disculpas nuevamente por incomodarlo de esa forma Kaze… Gaara-sama, la razón por la cual decidí averiguar en dónde te encontrabas es… no lo sé. Debo caracterizarme por ser impulsiva y tú me generas curiosidad, te observo y siento gran admiración hacia ti, obviamente que es por el respeto que tengo por tu persona, debido a que eres el Kazekage, claro no lo tome como un interés personal, porque no lo es. – Mi voz tembló en la última frase. Maldita mentirosa, contuve las ganas de acariciar su rostro y de admitir que mi corazón se quebraba al saber la horrenda soledad que le afligía, no podía decirle que el llanto llenaba mi pecho al ver detrás de sus ojos la persona frágil que él escondía celosamente, que mi deseo era escabullirme en su alma y prestarle más que un servicio, mi mano, mi amistad. Ya no podía seguir mintiéndome a mí misma, ni en eso era buena. Mis palabras habían sido tan falsas como de costumbre, cuando escondía mis sentimientos, sin embargo no pude evitar el temblor de mi voz, no sabía mentirle con seguridad, no a él. Nunca me creería. No era adecuado decirle lo que me sucedía de verdad, continuaría demostrando mi falta de ética.

Se detuvo abruptamente:

_Ya veo, entonces no tenemos nada más que hablar – Su tono de voz fue severo y resonó en mí como una espina clavándose en mi pecho, mis palabra le habían ofendido, en efecto, me había creído ciegamente. Su mirada insensible hacia la nada,  me recordó a la mirada de mi padre, cuando le dije que no quería especializarme en ser un ninja médico como todos los ninjas de mi clan, que ese no era mi sueño. Lastimé sus sentimientos, inconscientemente esperé una bofetada o algo por el estilo, recibí algo mucho peor, palabras.

_Lo siento, no era mi intención importunarle Kazekage-sama – Mi voz sonó ridículamente quebrada, mordí mi labio inferior conteniendo las lágrimas, no podía sentir pena por mí, estúpida. Lo único que faltaba es que notara los caramelos que me faltaban en el tarro que tenía por cabeza

_ Pues lo hiciste, ¿sabes? No sé por qué perdí mi tiempo, por un momento creí que eras diferente, que no pensabas en mí como una figura a la que deber seguir inexorablemente, sino como un ser que tiene algo dentro a demás que un rango alto. Pss, qué idiota. De verdad, eres tan ingenua que piensas que me puede importar en lo más mínimo tu absurda admiración. – Sentí ganas de desaparecer, la dureza y frialdad de su voz ronca y calmada me caló hasta los huesos, no me hablaba con desdén, era peor, ni siquiera le importaba lo que me estaba diciendo. Parecía una persona totalmente diferente. Hasta su chacra había cambiado.

Bajé mi rostro e intenté contener un sollozo, apreté mis puños con fuerza, pero no pude evitar llorar en silencio. Sentí las lágrimas correr por mis mejillas como un rastro frío sin interrupciones. Su mirada se clavó sobre mí y una de sus manos se alzó en mi dirección. No quería continuar con esto, simplemente eché a correr, mientras el viento se llevaba mis lágrimas, me alejé, sintiéndome una niña estúpida.

 

El asesino: POV Gaara

_… debido a que eres el Kazekage, claro no lo tome como un interés personal, porque no lo es. – ¿De verdad? ¿En qué estaba pensando? ¿Que yo le gustaba? No había posibilidad de ello, ella era una chica agradable, tierna, humilde, hermosa y yo, yo simplemente era un petizo con cara de limón y un rango alto, lo único que podrían decir bueno de mí era lo bien que hacía mi trabajo, que idiota fui. La rabia nubló mi mente y pude sentir en mi interior como mis defensas flaqueaban ante la fuerza del demonio, no recuerdo qué sucedió, solo sé que se removió dolorosamente desde mi tinaja hacia uno de mis brazos, hice una fuerza inmensa por recobrar la cordura sin hacer una de mis escenas psicóticas, maldición, me afectaba demasiado su compañía, a tal punto que mi concentración se debilitaba, aún no había conseguido dominar por completo el Ichibi. Una fuerza extraña habló por mí.

Lo siguiente que recuerdo es su rostro ensombrecido detrás de unos mechones de su cabello. Observé su menudo cuerpo estremecerse y un aroma salado invadiendo el aire. Un arrebato de curiosidad (que ya se estaba volviendo costumbre) levantó mi mano hacia ella para descubrir el misterio de su rostro en penumbras, su reacción simplemente me dejó atónito; me quedé con mi mano en el aire, viendo su silueta alejarse rápidamente, pude notar que se limpió el rostro con el puño de su brazo. Y luego, una bofetada que mi arena no se dignó a evitar.

_ ¿Pero quién te crees que eres? ¡Crío caprichoso! – La nube en mi mente se disipó para descubrir a Temari con un gesto de enfado y reproche en su semblante, sacudiéndome por los hombros.

_ Temari, suéltame. – Atiné a decir alejándome dos pasos de mi hermana, me perturbaba el hecho de que me haya podido golpear sin problemas, y por otra parte, su reproche hacia mí era inusual.

_ Gaaraaaaaaaa… – Eso extraño que había hecho sacudiendo sus brazos y dando pequeños saltitos había sido un ¿berrinche? de ¿Temari? –  ibas tan bien hasta que te pusiste con esos arrebatos y fantasías de que eres superior y de que no te importa en lo más mínimo nada –  No lo entiendo.

Una punzada en mi cabeza provocó que me la agarrara con ambas manos y cayera de rodillas para soportar la confusión. Sara ¿Qué había hecho para que se alejara de esa forma? Algo estaba relacionado entre la metamorfosis de mi hermana que ahora era una oruga berrinchuda en el suelo y la huida de Sara.

_Te agradecería si me dijeras qué fue lo que sucedió – Murmuré, impaciente. No estaba de humor, creí saber de qué se trataba, ese demonio de mala voluntad había puesto palabras en mi boca que yo no pretendía decir, ya lo había hecho antes. Al fin Temari se detuvo y se incorporó, sus ojos se llenaron de algo que no pude entender, estaba arrodillada ante mí mirándome con ¿cariño? a los ojos, y fue la primera vez que sentí que el alma de Temari estaba unida con la mía, por una fraternidad que nadie nos arrebataría.

_ Gaara, eres mi hermano y sabes lo mucho que hemos pasado. Me he llenado de fantasías al verte con esa chica, eres un chico solitario y sé lo que has sufrido. Veo en tu corazón la pureza que Naruto dejó tras su muerte, veo en tus ojos la voluntad de luchar y seguir adelante, desde que eras un niño, hasta que el mundo te convirtió en un monstruo, podía ver un destello de luz asomarse en tus ojos. Pero han pasado muchas cosas, hoy eres un hombre, no puedo negarlo y a la vez me siento plena al verte sacar esa coraza que te has puesto estos últimos cuatro años.

Un sabor amargo invadió mi lengua y sentí como mi pecho se encogía de forma desagradable, y en nuestras miradas conectadas en medio de la nada pude ver en Temari una hermana, los años tras la muerte de mi mejor amigo habían pasado lentos y me sentía con el alma en vilo, como si flotara aturdido a través del tiempo y los recuerdos fueran imágenes grises y vacías, así me sentía, y Sara lo había sacado todo a flote con el simple hecho de dejarme notar su existencia.

_ ¿Qué se supone que haga? No lo sé, desde que la vi estoy confundido. Nunca había observado a una mujer de esa forma, ella es tan simple, un ser humano transparente y a la vez esos ojos están llenos sombras, no lo sé Temari, estoy confundido. – Me encontré de repente hablándole a mi hermana mayor de temas del corazón, con la voz intranquila y la mirada perdida. Mi suplicio era tan vago e infantil que me sentí avergonzado.

Sonrió nostálgicamente. – Tu sabes bien de qué hablo – Apoyó su dedo índice suavemente del lado izquierdo de mi frente, para luego erguirse y retirarse.

Me toqué la frente sin entender a qué se refería, y sentí la cicatriz de sangre que llevaba conmigo desde la niñez, Ai.

_ Amor…- Susurré pensativo. Tal vez y solo tal vez Temari estaba en lo correcto, pero todo era demasiado nuevo para mí.

Sara… pensé en ella, ese revoltoso sentimiento en el estómago cuando la veía, ese deseo constante de descubrir que misterios escondía detrás de esos profundos ojos, la necesidad de protegerla, sin haberla conocido aún y siendo consciente incluso de que no conocía lo que me sucedía…

Comencé a correr hacia la aldea nuevamente, llegue a la torre del Kazekage. No quería visitarla vistiendo de Kazekage, quería que ella viera quien era verdaderamente, si la conexión que me había cruzado el alma desde que la vi, la sentía ella también, tal vez cruzando palabras francas pudiera a llegar a entender qué me sucedía.

Dejé mi tinaja apoyada en la pared de mi dormitorio y me desvestí, busqué en mi armario una remera discreta, negro estaría bien y lo primero que encontré fue un pantalón beige. Para resguardarme del viento me coloqué una capa negra con una caperuza generosa. Intenté recordar donde se alojaba esa chica que me provocaba tanta inestabilidad y recordé. Atravesé la ciudad iluminada de forma lúgubre. Y llegué a la puerta de su casa guiado por su aroma a canela y manzana caliente. La noche estaba quieta y oscura, escuchaba el viento soplar con un insistente silbido, me arreglé como pude el caso perdido que era mi cabello.

Tal vez esa chica de cuerpo angosto y ojos enormes me podría enseñar el verdadero significado de un lazo. Estábamos conectados de alguna forma que no comprendía, pero desesperadamente buscaba el calor de esa conexión. Estaba cansado de luchar en mi interior, buscando un brote de algo, no sé qué, que me llene de energía y me hiciera sonreír sinceramente, desde que mi amigo había sacrificado su vida por el bien de la alianza, algo en el mundo había perdido significado para mí y un rato cada día lo encontraba mirando todo lo que con tanto antaño me había dedicado a proteger con mi corta edad. Ella en su totalidad hacia que mi cuerpo vibrase de forma agradable. Me sacudía en el interior cada uno de sus aspectos, no entendía bien como podía producirlo, por eso necesitaba su ayuda, necesitaba entenderlo, necesitaba sentirme cercano a ella, como nunca lo había hecho.

Toqué la puerta tímidamente, pero ésta se abrió ante el primer golpe. El olor a óxido y sal me chocó en el rostro violentamente, la arena se arrastró por mis pies instintivamente. Entré de forma abrupta a la sala y me encontré con una escena siniestra. Había vidrios rotos en el suelo y sangre por toda la sala, al parecer no había muerto en el instante que la habían atacado. Un sabor amargo invadió mi boca al pensar de tal forma. Tal vez seguía viva, sin duda era su sangre y había perdido mucha; sin embargo un rastro de sangre hacia los dormitorios me indicaba que se había arrastrado herida. Corrí en esa dirección, alterado y enfurecido, ¿Cómo había podido tener tal descuido? En su propia casa la habían herido.

Al llegar a la puerta de una habitación escuché el sonido de agua correr, abrí la puerta de un golpe.

Mi corazón se detuvo…

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Una respuesta a Fanfic: El hombre sin sueños. Cap 5 y 6 (por Romi)

  1. Gaari Alice dijo:

    KYAAAAAAAAAAAA NO ME DEJES CON TANTA TENSIÓN D: Quiero la siguiente parte del fic ya, dattebayo!!! ^^ Muy buen trabajo!!

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