El bosque profanado: Especial Navidad (por Sabaku no Aleida)

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Nuestra amiga Sabaku no Aleida nos manda este especial de Navidad de su obra “El bosque profanado” que no te puedes perder, además con ilustraciones incluidas! De las cuales nos indica que algunas son del año pasado 2012 y otras del 2013.

 

El Bosque Profanado: Especial Navidad

 

Amigos, fans, jefa: lo prometido es deuda, y el año pasado empecé y este sigo también.

Para este 2013 también he hecho un especial de Navidad, creo que tras tanto tiempo en la sombra, hacía falta un poco de vuelta a coger el ordenador y escribir.

Si mal no recuerdo y si lo que dice mi ordenador es cierto, el año pasado por estas fechas hice uno usando unas páginas del diario de Aleida. Cotilleadlo vosotros mismos si queréis leerlo.

Bueno, queridos fans, aquí empieza el espectáculo. Sólo tengo una última cosa que decir: ¡FELICES FIESTAS!

 

Una Navidad de recochineo XD

 

Aquí Alfric, amigos; el año pasado fue un éxito eso de colgar el diario de mi hermana en la red, cuando se enteró se puso hecha una furia, sobre todo con el plan maestro que teníamos previsto Ignus y yo. Lo malo es que me llevé una bronca porque me vio guiñarle el ojo a Ignus mientras él ejecutaba su parte del plan, je, je.

Por lo menos ella también se echó unas risas viéndonos a Sara y a mí bailando sobre la mesa y no nos regañó por eso. Menos mal…

En fin, esta vez la historia la cuento yo. Veamos…

 

Estas navidades las celebramos en la casa de Daúd, Yurilia y Alexandra, em… bueno, más que casa debería decir mansión como mínimo. Dicen que el castillo de Borthy es pequeño pero me recuerda mucho al de Owendash. Lo siento si ahora me emociono un poco, no pude aguantar al verlo hecho trizas y ver el de Borthy me recordó mucho a casa. Era una preciosidad carmesí a la luz del día y brillante como la amatista al caer la noche. Una verdadera joya para vivir.

La pequeña de los tres hermanos, Alexandra, se presentó el otro día en nuestra casa a invitarnos, realmente es una chica muy maja, ni tan fría como su hermano ni tan enérgica como su hermana. Así que hoy mismo nos fuimos a la fiesta, mi hermana decidió usar un vestido color aguamarina, algo raro entre azul y verde, algo más brillante que sus ojos, diría yo… Parecía una ninfa del agua con eso (bueno, un poco rara, pero bueno), a Ignus le dejó con la boca abierta, como el año pasado con el vestido rojo y blanco. Sara tampoco quiso repetir con el del año pasado y se ha llevado uno de color morado y gris, tan cuco que parece una muñeca de las que coleccionaba mamá. Jo, hoy estoy sensible por lo que parece.

Ignus y yo vamos en traje pero esta vez, Alei me ha obligado a llevar corbata. Odio estas cosas, me la voy a quitar en cuanto pueda, pero no quiero que me eche la bronca otro año más (este año no hay plan maestro, Ignus tendrá que improvisar solo que yo ya me llevé lo mío el año pasado), así que tendré que conformarme con aflojarla un poco… Qué asco.

 

Cuando acabamos de llegar nos llevaron a las habitaciones particulares de los hermanos, que tenían una zona completamente privadas para ellos, sus habitaciones, el salón… Casi tan grande como nuestra casa, vaya. Nos dejaron en frente de la puerta y nos quedamos ahí un momento hasta que Sara se decidió a llamar. Unos alegres ojos azules nos abrieron y me abrazaron como si me hubiera ido a la guerra ocho años y no hubiera vuelto hasta hoy.

 

–          ¡Ya habéis venido!- Gritó Alexandra feliz como el mismo sol.- Bienvenidos, chicos, vamos, no os quedéis en la puerta; pasad, pasad.

 

Y nos hizo una leve inclinación para que entráramos. Entonces vi un poco por qué se empeñó mi hermana en llevar el vestido de Navidad, ¡Alex llevaba el mismo! Pero no era igual, era más o menos lo mismo pero el suyo era violeta. Yurilia llevaba uno un poco atrevido… emmm… vale, sí, lo reconozco, me puse un poco rojo, ¿contentos? Uno escotado, color burdeos, con los bordes en un brillante carmesí, de terciopelo todo. Daúd llevó una túnica de ésas que le gustan a él. Le entiendo, a él no le gustan los trajes, como a mí las corbatas, pero no hay más remedio.

Abisinia había sido la primera en llegar, estaba hablando con Yurilia y se estaban divirtiendo con algo que parecía un álbum de fotos. Alex nos llevó con ellas mientras Ignus se iba con Daúd, que había encontrado algo interesante en su biblioteca y quería que éste último le diera su opinión al respecto.

 

–          Hola, chicos, mirad, el otro día estuvimos los tres buscando un documento en nuestra librería y al final encontramos de todo menos el archivo en cuestión,- nos confesó Yurilia- ¿queréis echar un ojo? Es un álbum de cuando mis hermanos y yo éramos pequeños.

 

Me acerqué a cotillear un poco y me encontré con un par de niñas de rasgos dulces y a un niño que parecía bastante simpático. Desde luego, nunca pensé que Daúd podría haber sido niño alguna vez y menos que Yurilia fuera una niña tan adorable. Salían desde tan pequeños que no levantaban dos palmos del suelo hasta que tuvieran más o menos mi edad y eso no fue hace tanto… creo. Era un tomo muy grande y parecía viejo, y lo era, pero las últimas fotos parecían haber sido hechas ayer. Había fotos de todo tipo, desde las típicas de los tres niños jugando a las casitas hasta las más ridículas, como una en la que salen las mellizas en una piscina con unos 14 o 15 años huyendo de unos chavales que les perseguían corriendo; y bueno, creo que más que huyendo Yurilia parece estar haciendo uno de sus famosos campos de fuerza que te dejan sin respiración y aturdido durante un rato y Alex dirige su mirada a una escoba. Tal vez luego una les pusiera un campo y si alguno se libra se llevaría un buen palo en la cara. Otra que me emocionó un poco fue la de la graduación de Yurilia; yo dentro de poco me gradúo también en la academia y no sé ni qué voy a hacer ese día. Pero seguro que Alei estará histérica cuando llegue el momento. Bueno, pensamientos aparte, oí a alguien llamar. Yurilia dejó el libro a un lado y abrió:

 

–          Mi señora, hay un asunto que requiere su atención, Verá…- dijo un tipo con pinta de ser un secretario de la reina o algo, eso sí, antes de que nadie pudiera decirle nada.

–          Y ese asunto son mis invitados, no me moleste durante el resto de la noche. ¿Entendido?

–          Pero, mi señora, es urgente. Es un embajador que…

–          Vale, vale, capto la indirecta.-y dirigiéndose a nosotros- Con vuestro permiso…

 

Y oímos sus tacones marcar el ritmo de su marcha. Entonces Alexandra y Abisinia sonrieron como compinches de un plan maestro como el mío y el de Ignus el año pasado (es que no se me va de la cabeza… yo sí que soy malo y no mi hermana). Abisinia nos miró con los ojos muy abiertos y nos enseñó una cosa un poco rara, parecía una cajita de madera y conchas.

 

–          Éste es el regalo que le vamos a dar a Yurilia Alex y yo, a ella no le hace mucha gracia eso de recibir regalos, pero sabemos que en el fondo se alegra cuando nos acordamos de ella. ¿Qué os parece?

 

La abrió y vimos una especie de anillo, era una serpiente de madera con los ojos de nácar, perfectamente tallada, la serpiente se enrollaba alrededor del dedo, en una falange. En la cola de la serpiente pone “Yurilia”.

 

–          Es una monada, ¡mira cómo brillan los ojos!- se entusiasmó Sara.

–          Toda una obra de arte.- aprobó mi hermana.

–          Amén.-dije yo.

–          Lo hicimos las dos juntas a escondidas de Yurilia, cuando estaba trabajando o cuando se iba de viaje. Daúd también nos echó una mano al hacer la caja; parece un poco bicho raro, pero en realidad es un chico maravilloso.

–          ¿Has llamado bicho raro a mi hermano? ¡Que sé dónde vives!

–          Alex, tanto tú como yo lo sabemos perfectamente. Hay veces que Daúd se comporta como un bicho raro.

–          Bueno, vale, tú ganas. Este es nuestro regalo para Yurilia estas navidades; guardadnos el secreto.-acabó con un guiño.

 

Enseguida llamaron a la puerta, me alejé de las chicas y fui a abrir. Arzachel y Naiad acaban de llegar. Justo al tiempo que Yurilia volvía por el pasillo.

 

–          Kide, hermanos. Pasadlo bien.- les invitó Yurilia.

–          Gracias, mi reina.-saludó Arza.

 

Me acuerdo de Arza de todos estos años. Un poco enfermizo, mi viejo compañero de hospitales. Sólo que yo me curé y él no, hay veces que me siento culpable por ello; igual que con Ignus, que por cierto, también acababa de volver al salón con Daúd y conversaban sobre algo raro, “cosas de magos” como suelen decir. Otro año no pelearán, ¿no? Según Aleida, Yurilia ganó en la discusión de las fiestas pasadas… Y probablemente si los chicos discuten, lo vuelva a hacer. Una vez, entrenando con Yurilia; uno de sus campos de fuerza me dio de lleno y según Sara me puse muy pálido y me desmayé y pasé un día entero durmiendo. Yurilia es una dama de armas tomar, cuidado con ella. Nada más entrar ella, aparecieron Lilith, Blake y Shion, bueno, seamos sinceros… ¡Casi me matan! Al margen de eso, sé que no son malos tipos, estaban al borde de la muerte, era una cuestión de o mi vida o las suyas, así que no puedo culparlos… pero aun así prefiero guardarme las espaldas. Sobre todo si ellos están delante.

 

De repente sonó un timbre de un reloj o algo y Alexandra salió corriendo y Sara también detrás suya. Aleida me dijo que estaban haciendo la cena entre las dos, como el año pasado, sólo que a ella la cocina no le hace gracia, así que este año mejor se abstiene de meterse ahí. Yurilia también se ausentó, supusimos que iba a poner la mesa. Así que nos quedamos allí con Daúd.

Pero aún faltaba alguien, aunque justo me acordé cuando vino. Este año sí que pudo asistir. Kail, el soldado. Otro tipo duro, aunque Ignus le dio lo suyo en su día. Es un buen hombre, algo frío y tal, pero se ganó el respeto de mi hermana y por lo tanto el mío.

 

–          Buenas noches, mi señor.

–          El honor es mío, Kail.- respondió Daúd al abrirle.-Disfruta hoy, amigo mío.

 

Mi hermana me dio un codazo cuando le vio; tenía una marca en el cuello, como si le hubiera arañado un lobo o algo por el estilo. Estaba morada. Alei cogió su bolso y con un guiño le pasó un tarro pequeño y se señaló el cuello (¿Medicina? ¿Hasta en una fiesta? Esta mujer es de lo que no hay).

Cuando me di cuenta Abisinia estaba muy animada hablado con Lilith, me estaban señalando y cuchicheaban, venga, más recuerdos de casa. Como las viejas celestinas que había en Owendash (que la Madre Tierra y el Padre Cielo les tenga en su seno) que me querían casar con cualquiera. Me acerqué a ver qué querían de mí, a ver qué pasa.

 

–          Buenas noches, señoritas; ¿qué tal?

–          Hola, Alfric, estábamos hablando de ti precisamente. Nos acordamos de que te gustaba la mesa de mezclas y cómo lo diste todo el año pasado, encima de las mesas. Hemos conseguido convencer a Yurilia de que tuviera una hoy para que la usaras tú.- me confesó Abisinia.

–          Eso sí, a Daúd no le gusta mucho la música cañera. Ayúdanos a subirle a las mesas a él también. Este año hay que hacerle bailar a él.-pidió Lilith.

–          Si dos damas como vosotras me lo piden…

 

¡Por fin algo de diversión! Una mesa de mezclas para mí, esto ya me empieza a gustar. Y hacer bailar a Daúd… como no le emborrachen ese hombre no baila ni a tiros. Aunque si Abisinia está segura, habrá que confiar en ella, digo yo.

Me marché, aunque no había gran cosa que hacer: Aleida parecía estar muy así con Ignus (entre casa y esto, bueno, demasiado empalagoso para mí), Sara y Alexandra no estaban, Lilith y Kail estaban hablando con Blake, Naiad y Shion estaban con un libro delante, mirándolo como si fuera los más chungo del mundo (¿Y ese enano ha conseguido desafiar a Naiad en un problema o un puzle o algo? Ya le vale, Naiad le va a dar con lo gordo de la porra, le va a dar una respuesta al problema y encima le va a plantear uno peor), y de repente al ángel se le iluminó la cara  y le dijo algo a Shion (si ya lo dije, ¡venganza!). Arzachel estaba delante de la ventana, mirando la nieve que se amontonaba fuera.

 

–          Hey, Arza, ¿cómo estás?

–          Hola, Al, bien, ya me encuentro bien, ¿y tu hermana?

–          Con su novio, como de costumbre. ¿Ya no te duele la cabeza?

–          No, ahora estoy más fuerte que un roble.

–          ¿Y Naiad? – le dije con una sonrisilla en la cara.

–          Oye, enano, a Naiad no me la toques, que es mi chica. Aunque, em, ¿podrías echarme una mano en una cosa?

–          Dispara.

–          Quiero pedirle a Naiad su mano.

 

Eso ya me dejó loco. ¿Arza se va a casar? Vale, se ve que esos dos van tan en serio como mi hermana e Ignus, pero que me suelte eso…

 

–          ¿En qué puedo ayudarte yo, viejo amigo?

–          Hoy me voy a declarar, en plan bien, de rodillas con el anillo y todo eso; con vosotros de testigos. Quiero hacer las cosas bien.

–          Madre mía… ¿Te vas a casar ya? Joder, (con perdón) esto es… bueno, que no me esperaba que la pidieras en matrimonio tan joven.

–          Lo sé, Al, pero es que la quiero muchísimo, créeme; estoy loco por ella. Me gustaría que pusieras algo bonito con esa mesa de la que me habló Lilith, por fa, Al, sabes que la voy a cuidar como una reina.

–          Ay, Arza; no tienes que suplicarme, tío, lo haré. Pero, ¿cuándo piensas casarte?

–          Pensé en algo así como en finales de primavera, principios de verano… Cuando ya deja de llover y hace buen tiempo todos los días.

–          Tío, no sabes cómo te envidio. Vas a ser muy feliz, te lo digo yo, confía en DjAlfric que te va a dar la llave hacia el altar.

–          Gracias, Al.- y me miró con lágrimas en los ojos- Perdona, es que estoy muy nervioso y me acabas de dar una alegría, chavalín. ¿Crees que ella se querrá casar conmigo?

–          Claro que sí, Naiad te adora. Seguro que acepta el anillo.

–          Gracias.

 

No pude acabar de hablar con él porque sonó la voz de Alexandra diciendo:

 

–          ¡Por favor, pasad al comedor, la cena está lista!

Y sin que me diera cuenta Sara estaba tirándome de la manga de la chaqueta para ir corriendo al salón, donde le conté lo de mis dos misiones: hacer bailar a Daúd y que Naiad se casara con Arzachel. Sara se quedó con los ojos como platos, pero no dijo nada al respecto, me guardó el secreto y me hizo sentarme entre ella y mi hermana.

Sobre la cena, qué os voy a decir, madre mía qué bueno estaba todo. Pero mientras comimos no pasó nada interesante, todos hablábamos sobre cosas normales como el año pasado. Nunca he entendido ni entenderé eso de hablar de tontadas en la mesa (aunque vi a Abisinia que me guiñaba un ojo y señalaba a Daúd con cuidado, y me fijé que él estaba un poco rojo, por lo visto sí que le han emborrachado, eso me lo va a facilitar todo). En fin, da igual, porque enseguida llegó la hora de mi debut con esa mesa de mezclas que me han dejado que parece una maravilla con cables.

Y sí, Daúd estaba tan borracho que sus hermanas, Abisinia y Lilith le subieron a la mesa y le grabaron mientras bailaba (aunque he de reconocer que para ser él baila mejor de lo que me esperaba, mejor que yo, y eso que llevo el ritmo en las venas) todo lo que yo le ponía. En un movimiento pensé que se iba a caer de la mesa, pero es que se había lanzado a su público. Le estaban lanzando al aire como si fuera una estrella y yo me estaba partiendo detrás de los altavoces, con razón Daúd siempre es tan serio, si no, sería una risa verle así en todas las fiestas, ese tío es el puto amo (con perdón, repito). Pero bueno, estuvimos como tres horas de música a tope, hasta que me tocó sacar el as del karaoke como el año pasado. Pero eso sí, este año los chicos también cantamos, que las chicas nos dejaron muy mal en las navidades pasadas. Les di un buen repertorio de canciones con dos voces y con varios cantantes, tíos y tías. Por lo menos esta vez ellos cantaron, excepto Kail, pero ése va a ser mi reto para el año que viene; voy a hacer que cante, aunque el primer paso está dado: se ha reído y parece haberlo pasado bien con lo de Daúd.

Las chicas ya son unas incondicionales mías, se saben todas las que pongo; y de momento, ellos también les plantan cara y cantan bastante bien.

Bueno, tras unas cuantas, me empecé a poner nervioso. Ahí le di un toque a Arzachel, quien se puso más nervioso que yo, no dijo nada, pero ya me estaba enseñando algo que brillaba, sería el anillo seguramente. Le asentí y puse una canción de esas que escucha mi hermana cuando Ignus está deprimido y ella se deprime con él, de esas que al final hace que estén como unos bobos durante uno o dos días. En momentos como ese me alegro de no tener novia. (Chicas, ¡estoy libre!)

 

Puse la favorita de mi hermana, una que empezaba con un violín y un arpa, y Sara se encargó de bajar las luces. Ya empezó el momento de sacar a su pareja a bailar; evidentemente Alei fue con Ignus y Naiad entró con Arza pero una mirada asesina mía a mi hermana les hizo quedarse fuera. Entonces empezó el segundo plan maestro. En Borthy no suelen poner muérdago, si quieren besar a una chica la besan y punto, bueno, eso ha sonado muy bestia, no es algo tan brusco, pero esas cosas tan monas del muérdago y tal no suelen haber.

Arzachel estaba bailando con Naiad, muy juntos, y tan ensimismados el uno con el otro que no se dieron cuenta de que eran los únicos que estaban en la pista. Arza le estuvo diciendo algo que no entendía porque se lo estaba susurrando al oído, pero supongo que sería algo para introducir la pregunta del millón.

Llegados a un momento en concreto, la cogió por los brazos y luego de las manos con dulzura, se arrodilló ante ella, sacó el anillo y oímos todos los gritos ahogados de Abisinia y Lilith, quienes no se esperaban algo así, Sara cruzaba los dedos, Ignus se ponía rojo mirando a mi hermana, y ella sonreía al ver a Arza (los tres somos amigos de la infancia, no podemos hacer otra cosa más que querernos y desearnos mucha suerte) y tenía los ojos brillando de la emoción.

 

–          Naiad, cariño, yo… te quiero, te adoro. Y no me gustaría parecer imprudente pero es que no puedo aguantar más. Naiad, mi amor… ¿quieres casarte conmigo?

Ahí ya empezó la parafernalia. Naiad se puso roja, pero no apartó la mirada del druida. Sólo sonreía y creo que aun con la luz baja, vi dos lágrimas que caían por sus mejillas y la nariz se le ponía un poco roja. Sólo dijo tres palabras, que creo que son las que más feliz han hecho a Arza en mucho tiempo, ésas son:

 

–          Claro que sí.

 

Todo el mundo se deshizo en aplausos, Alexandra abrazaba a su hermana, Sara aplaudía como si le fuera la vida en ello, hasta Kail aplaudía y les miraba con una sonrisa en la cara. Vi a Aleida que lloraba de felicidad. En una mirada furtiva, Arza me miró y sonrió como sin duda debe hacerlo el hombre más feliz del mundo. No hizo falta que me dijera nada, simplemente alcé el puño y levanté el pulgar. Todo había ido bien, y seguramente siga bien, que lo que bien empieza bien acaba.

 

 

Ya a partir de ahí no recuerdo gran cosa. Yurilia me insinuó si yo había planeado todo esto y le tuve que contar como lo planeamos todo entre Arza y yo, que soy un mandado, ni que fuera el jefe. Leñe. Quiero que conste, Arza se lo ha currado y por lo visto en mayo del año que viene puede que sea la boda. Y Arza quiere que yo sea el testigo, ya que Daúd será el padrino. Y por lo que me ha contado mi hermana, ella será la dama de honor y Yurilia la madrina, ya que a Alex le daba vergüenza. Sara y Shion quieren llevar los anillos. Nada, nada, que ya han repartido los papeles antes de que se sepa casi de qué va la obra.

 

Y aquí el especial del 2013, amigos, cuídense y ¡feliz año nuevo!

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