Especial San Valentín (Ángeles en Tokio)

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Aquel olor se coló por sus fosas nasales haciendo que salivara. Era inconfundible. Caliente y amargo, el delicioso olor del chocolate fundiéndose a fuego lento. Tras deleitarse aspirando una buena bocanada de aquel embriagador aroma, hasta el punto de masticarlo, Dayu Matsumura se dirigió hacia la cocina como si fuese atraído por una fuerza sobrenatural, empujado hacia el abismo de la dulzura.
Llegó hasta la puerta, pero no entró, sino que guardó silencio para cotillear. En la misma estaban Seiya y Noriko, ambos con delantales y sumidos en su tarea. Observó con estupor como Noriko le daba a probar aquel delicioso chocolate caliente en su propio dedo a Seiya, quien lo relamió como si nada y luego soltó un “mmmmmh…” prolongado de placer. Dayu se mordió el labio, de repente quería untarse la verga con esa deliciosa mierda y que Seiya hiciese lo mismo.
— ¿Qué ocurre ahí? Huele a… — preguntó Saito que apareció tras él, sin duda atraído también por aquel inconfundible olor. Dayu le chistó mientras le ponía la mano en el pecho, para detenerle el paso.
— Calla, joder. No entres ahora, o les estropearás la sorpresa.
— ¿Qué sorpresa?
— En serio, ¿no lo sabes? Hoy es San Valentín. Deben estar preparando bombones o que se yo. Madre mía, que hambre, que hambre… de todo.
Sin percatarse de nada, Noriko y Seiya seguían con lo suyo, removiendo el chocolate en sus respectivas cacerolas.
— ¿No le añades leche?
— No, a Saito le gusta cuanto más puro mejor, entre un noventa y cien por cien.
— Eso es bastante amargo. Prueba el mío a ver. — dijo Seiya mientras acercaba a su amiga una cucharada, con tan “mala suerte” que una gotita de aquel chocolate cayó en uno de sus prominentes senos.
— ¡Ah!
— Uy, lo siento — se disculpó enseguida Seiya.
— No pasa nada.
Saito se acercó por encima del hombro de Matsumura para observar mejor. Entonces, sin más, Noriko agachó la cabeza mientras tomaba su propio pecho para levantarlo un poco y lamió el chocolate directamente con la lengua.
— Ay, joder que daño… — susurró Dayu al sentir que Saito le estaba retorciendo el hombro con la mano.
— Perdona.
— Ver esto es mucho mejor que cualquier sorpresa, ¿no crees?
— Calla idiota, nos van a oír.
— Ahora que se ha puesto interesante quieres quedarte, ¿eh?
Ahora Saito le tiró de la oreja mientras le chistaba. Estaba pegado contra la espalda de Dayu. Ambos volvieron a mirar. Seiya y Noriko bañaban palitos “Mikado” en el chocolate que estaban elaborando.
— Seiya, ¿conoces ese juego que está de moda?
— ¡Ah! ¡Sí! — exclamó con entusiasmo. — ¿Probamos a ver?
En ese momento, el gesto de Dayu y Saito fue de extrañeza, pues no sabían a qué se estaban refiriendo. Pero no tuvieron que esperar mucho para comprobar de qué se trataba. Con asombro, observaron cómo Noriko tomaba uno de los palitos y lo ponía en su boca. Seiya se acercó por el otro extremo. Ella dio la señal con la mano y Seiya comenzó a mordisquear el palo hasta llegar a los labios de Noriko, terminando así con un beso. Luego se separaron mientras reían, como si tal cosa.
A escasa distancia, Dayu tuvo que taparse la boca con la mano y Saito se pegó tanto a él que le hizo tambalearse hacia delante.
— ¡Ajá! ¡Lo sabía! — exclamó Noriko mientras les señalaba con el dedo.
— Ha sido culpa suya, yo no quería estropear la sorpresa, solo pasaba por aquí. — se excusó Dayu enseguida mientras Saito le fulminaba con la mirada.
— Ya… Pues nada, ya no hay remedio. Seiya, ¿qué opinas? ¿les castigamos por ser malos chicos?
De pronto a Seiya se le ocurrió algo.
— ¡Ya sé! Ahora vosotros haréis el reto del Mikado.
— Bien pensado.
Sin más, Noriko tomó otro palito bañado en delicioso chocolate y se lo dio a Saito.
— Ya sabéis cómo funciona.
Este chascó la lengua, pero no dijo nada, se puso el extremo del palito en la boca. Observó cómo el rostro de Dayu estaba ahora a escasos centímetros. La mirada que le dedicó a Saito fue de perversa sensualidad.
— ¡Ya! —exclamó Noriko dando la señal.
De igual forma, Dayu comenzó a morder hasta acortar las distancias. Hasta que sus labios se encontraron para besarse.
Justo en ese instante, Álex entró en la cocina, dio un giro de ciento ochenta grados y volvió sobre sus pasos para marcharse por donde había venido.
— No quiero saber nada de esto.
Todos rieron a excepción de Saito. Pero muy pronto la cara de este cambió cuando vio que Noriko introducía uno de los palitos entre sus pechos.
— A ver si me pillas. — dijo mientras salía corriendo, pero Saito también era rápido y la interceptó en el pasillo mientras la tomaba por la cintura y la levantaba del suelo.
— Ven jovencita, te voy a enseñar otro juego.
En la cocina y ya a solas, el tímido Seiya tomó otro de los palitos.
— ¿Quieres… jugar?
— Claro, nene.
Poniéndose a la altura de Seiya y tras la señal, a Dayu le bastó un par de bocados para llegar a aquel anhelado beso con sabor a chocolate. Le fue imposible contenerse y tomó a Seiya de la nuca para aferrarse al cielo.
— Delicioso. — terminó diciendo Dayu, aunque Seiya sabía que no se refería al palito de Mikado.
— ¿Sabes algo? Hay quien dice que el chocolate es como un sustitutivo a… bueno ya sabes, al ñiki-ñiki.
Dayu torció la boca, sensual.
— El chocolate está muy bueno, sí, pero en mi opinión… — comenzó a decir con voz grave mientras le tomaba por la cintura, acorralando a su presa contra la encimera. — La gente que dice eso es porque no conoce el sexo de verdad. Aunque, si juntamos ambas cosas… podría ser bastante interesante, ¿no crees? — susurró contra su oreja, comenzando a mordisquearla.
La respiración de Dayu penetró en su oído realizando un viaje hacia el deseo. Este se pegó aún más, por lo que Seiya sintió su abultada erección a la altura de su vientre. Entonces Dayu mojó uno de sus dedos en el chocolate aún caliente y lo llevó hasta los labios de su amado ángel. Seiya abrió despacio la boca y su lengua tímida asomó para comenzar a lamerlo. Aquel gesto hizo que se le pusiese aún más dura y no pudo evitar moverse para restregarla contra el vientre de su chico. Estaba demasiado excitado.
— Seiya… Seiya… cariño… ¿quieres probar un Mikado de verdad?
A pesar de su inocencia, Seiya supo enseguida lo que quería su amor. Iba a tomar una cuchara para coger el chocolate cuando observó con estupor que Dayu hundía directamente su verga en la cacerola repleta de chocolate. Fue algo asqueroso y sensual al mismo tiempo, pero así era Matsumura, que ahora miraba a Seiya con una sonrisa perversa.
— No querrás desperdiciarlo, ¿verdad?
No se lo tuvieron que decir dos veces. Tragando su timidez junto con una gran cantidad de saliva, Seiya se agachó y comenzó a lamer aquel duro y jugoso bombón, hasta hacer que su amante se corriese de placer absoluto. Con tan mala suerte que un poco de su blanco néctar cayó también en la cacerola, perdiéndose así entre un mar de chocolate.

Ya en la tarde, todos se reunieron para degustar los bombones con forma de corazón realizados por Noriko y Seiya. Se encontraban los cuatro en el comedor y estos les ofrecieron sus chocolates.
— Siento haberos estropeado la sorpresa, pero muchas gracias, a los dos. — dijo Saito que ya se disponía a dar un bocado a su bombón.
En ese instante, Dayu se quedó en shock y susurró a Seiya al oído.
— Seiya… el chocolate que utilizamos fue el nuestro, ¿verdad?
— Pues… pues… no lo sé, la verdad estaba tan… que no me di cuenta, sabía bastante amargo y…
Ambos abrieron los ojos como platos, mirándose entre sí y luego a Saito, que dio por fin aquel primer mordisco, degustando aquel chocolate “tan especial”.
— Vaya, está muy amargo, como a mí me gusta. Gracias Noriko.
— Y tan amargo… — no pudo evitar soltar Dayu aguantándose las ganas de reír.
— Eso es porque utilicé el ingrediente secreto.
Ahora los dos miraron a Noriko. Seiya tenía la cara desencajada.
— ¿Cuál? — preguntó Saito.
— Qué va a ser, tonto… pues AMOR.
En ese instante Dayu soltó una carcajada bastante ahogada. No podía más, estaba al límite. Seiya intentaba por todos los medios no reírse tampoco, pues la risa de Matsumura era bastante contagiosa.
— ¿Qué os pasa a vosotros dos? — interrogó Noriko.
— Nada, mujer nada… — Dayu lagrimeaba y Saito, en su absoluta ignorancia, se comió todo aquel bombón con aquel particular ingrediente secreto.
El amor de su antiguo alumno, Dayu Matsumura.

¡Feliz San Valentín! :3

Sims2EP9 2016-02-13 16-46-18-635

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